El teatro clásico francés marco pauta dentro de esta disciplina artística en el mundo entero, los conocedores del teatro así lo entienden, el teatro francés cual cerrajero forjo la llave para abrir las puertas del teatro al mundo entero y marcar la pauta París se convirtió en centro de atracción cultural del mundo entero. Se construyeron espacios especiales para las representaciones teatrales en la corte.

Moliere y el teatro clásico francés

Moliére es el autor más importante del teatro clásico francés, junto a Pierre Corneille y Jean Racine. Escribió un total de treinta novelas, en las que recrea vicios y defectos encarnados en personajes que son, en la actualidad, prototipos universales. Entre ellas podemos destacar Tartufo, que es una sátira religiosa escrita en verso; Don Juan o el festín de piedra, que es una recreación del personaje libertino, Don Juan Tenorio, creado por Tirso de Molina en El burlador de Sevilla; El misántropo, que es una crítica al mundo superficial y frívolo de la sociedad parisina; y El enfermo imaginario, obra que critica la falsedad, a los matrimonios de conveniencia y al abuso de la autoridad paterna. Su obra más relevante fue El avaro, critica, principalmente, la avaricia, además de los matrimonios de conveniencia y el abuso de la autoridad paterna.

Aporte de Moliere al teatro Frances.

La aportación de Molière al teatro francés es decisiva para su evolución como texto y como espectáculo. En él se funden la tradición medieval, la latina y la Comedia del Arte, la influencia italiana y la española. El objetivo de su teatro fue “enseñar a los hombres cómo son sin dejar nunca de divertirlos”. Así, en sus textos destacan los temas de la familia, la educación, la condición de la mujer en la vida social, la crítica al machismo y la hipocresía. Satiriza y critica sin cesar la moral y las costumbres de la época, lo cual llevó a que la realeza censurara algunas de sus obras. Tratará temas profundos, pero lo hará desde la comedia, “sin dejar de reír”.

Otros importantes autores del teatro francés.

Corneille (1606-1684) vivió la transición del teatro barroco al clasicista. Tuvo su mayor éxito con la obra El Cid representada en 1636, aunque por no respetar las nuevas normas clásicas fue muy criticado. Horacio, Cinna y Poliuto son sus mejores obras. Alcanzó éxito y reconocimiento y es importante porque sentó las bases del teatro francés, bases que desarrolló su discípulo Racine.

 Racine (1639-1699) tuvo una educación muy estricta que marcó su modo de componer tragedias, llenas de personajes pesimistas, solemnes, sometidos a dramas interiores insuperables o a pasiones irrefrenables. Su estilo es desgarrado y por ello es elevado, sobrio y elegante, con gran importancia de las estructuras. Sus más grandes tragedias se concentraron entre 1669 y 1677, destacando Andrómaca, Ifigenia, Fedra, Berenice, todas ellas obras inspiradas en personajes femeninos de la antigüedad.

Gracias a estos tres autores se modificaron los gustos y floreció el teatro en Francia en las cortes y en los entornos aristocráticos.

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